domingo, 1 de septiembre de 2013

Oración de la Mujer Sagrada por Cynthia Sanchez Sosa


Sagrada fuerza femenina, te saludo y siento tu presencia manifestándose en mi ser.
 A través de mis pensamientos, palabras y acciones dejo que la divina presencia de la Madre Cósmica me oriente con su infinita sabiduría.
 
Ella está llegando, siento su danza.
Ella está hablando, ¡escucho su canción de amor!
Ella está dentro y fuera, en las cosas más simples y por eso perfectas.
Y su templo sagrado en mi cuerpo de mujer.
Su pensamiento es ahora mi pensamiento.
Y sólo pienso en amor, sólo siento amor y solo veo amor.
 
El mundo que percibo es fruto de mi percepción de amor, y así creo mi realidad.
Bendigo mi día y honro mi Diosa de mil nombres. Creando la magia que me ilumina y protege.
Saludo la noche y honro a mi Madre Luna, sus sagradas fases comandan mi cuerpo femenino.
Así me preservo saludable y con mis ciclos femeninos en perfecta armonía.
 
Saludo a la incognoscible, preservando y honrando así mi poder oculto.
Saludo a las fuerzas de la naturaleza para que la Madre Tierra me proteja, me oriente en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.
Honro la tierra donde piso, el agua que bebo y mi alimento, pues sé que todo lo que haga en esta Tierra volverá a mí y a mis descendientes.
Y así me conecto al corazón de Gaia y su protección maternal.
 
La Diosa cuida de mi cuerpo, de mi alma, estando en perfecta sincronía con el Universo.
De mi corazón fluyen sus enseñanzas, sus palabras de sabiduría y su fuerza infinita, realizando así mi divinidad humana.
En mi alma el sagrado femenino y el sagrado masculino se unieron en amor y éxtasis.
Así he descubierto el equilibrio donde el ser humano debe estar.
Todo el amor que nutre mi existencia viene de la fuente divina, por eso no necesito que otro ser humano lo haga por mí.
 
La Diosa bendice mi cuerpo con sus sagrados encantos y así la belleza de mi alma se refleja en mi cuerpo femenino.
De mi mente fluyen los pensamientos y la creatividad que hacen especial y singular mi existencia, realizo así mi vocación mayor.
Preservo mi corazón limpio y ligero como una pluma, permitiéndome ser libre y feliz para siempre.
 
¡Que así sea, porque así es!
 
Saludo a la Divinidad que tolo lo que vive, y rezo para que todas las mujeres conozcan su Diosa interior.
Que se curen y liberen sus vidas para recibir la alegría, el arte, el placer, la salud y el amor.